Biografías y Libros De La Autora Carmen Laforet

Carmen Laforet  es una Escritora de origen Español. El objetivo de realizar esta breve reseña de la Biografía esta escritora, es saber  un poco de  su vida, la literatura que escribió y los lugares donde vivió. Todo esto en una lectura rápida y de fácil comprender.

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Biografía de Carmen Laforet

Cuando realizan la introducción del tomo “Mis Paginas Mejores”, que lo realiza la Editorial Gredos en el año 1957.

Carmen Laforet, ella siempre evitaba hablar de su privacidad, relata su vida antes de realizar la obra “Nada”:  hay que tomar en cuenta que el escribir en unas líneas una autobiografía se puede  considerar  una hazaña dificultosa, y en muchas líneas también.

Dará a conocer algunas ideas que pertenecen a su misma vida antes de empezar con la reseña que le hicieron de sus libros manifestando  el orden de su vida y su inspiración para lograrlo.

Cuando se conmemoraron los quince años del fallecimiento de la escritora, que logro de una manera repentina la gloria en la literatura con la publicación de su primera novela “Nada”.

Y llega  a la cúspide de una manera instantánea en el mundo de la literatura con esta la novela le otorgaron el Premio de Vadal en 1945 instituido por la revista y también editorial  “Destino”,  en honor de un redactor principal.

Con las diferentes publicaciones de la escritora fue menguando con respecto a su calidad y esmero, al punto de llegar a un pozo de desolación, silencio y dolor, que estuvieron en ella hasta su final.

Después de quince años  de la ida físicamente de Laforet, que tuvo lugar en la ciudad de Madrid el día 28 de febrero de 2004.

Según sus palabras ella nació en Barcelona el 6 de septiembre de 1921. Cuando tenía veintidós años realizo su primera novela llamada “Nada”. Entre estas dos fechas su vida se moldo de esta manera:

Su padre decide mudarse para las Islas Canarias cuando ella tenía dos años. Él era arquitecto  y en paralelo trabajaba en la Escuela de Peritaje Industrial. Y este fue uno de los motivos para trasladarse de ciudad, dar clases en Canarias.

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Ella recuerda a su padre un hombre con mucha juventud, deportista y bien formado. Era fanático de fumar en pipa y su aroma de esencias inglesas, siempre quedo en su mente, cuenta ella. Al igual que  quedo en su memoria los pulidos pasillos de la casa que habitaban en Palma, eran cosas fáciles de recordar de su infancia.

Su padre era hijo de sevillanos, de la zona norte, su abuelo de origen francés, y su abuela era de origen vasco. La educación de su padre se realizó en Barcelona.

Era Balandrista y tenía una embarcación. En su juventud gano premios de tiro al blanco con pistola,  obtuvo una casa en Copas resultado de sus carreras en bicicleta.

Su padre  enseño a nadar todos sus hijos incluyéndola a ella, los entreno para resistir agotamientos físicos sin quejas, ella cuenta que los llevaba a expediciones en el interior de la isla… también les enseño a tiro al blanco con pistola, en esto ella no fue muy habilidosa.

La madre de Carmen, de nombre Teodora. De origen Toledana, de familia humilde,  realizo estudios de primera enseñanza en una escuela para niñas de pocos recursos de monjas, luego, con sus esfuerzos logro una beca para titularse en magisterio.

El padre de la autora conoció  a Teodora en una de sus clases, por coincidencia él fue a dar clases  de dibujo en la Escuela Normal de Toledo.

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La  madre con tan solo dieciocho años se casó con el padre de Carmen; y cuando nació Carmen ella tenía veinte, la primera hija de este matrimonio. Teodora muere cuando tenía treinta y tres años, en Canarias.

A  Carmen le quedaron en sus recuerdos como una mujer pequeña, con una gran espiritualidad, su inteligencia era inmensa, nada flexible del deber.  Con una enorme elegancia en lo espiritual. Carmen siempre recordó su bondad.

Era una mujer muy amistosa. Paso mucho tiempo que en Palma recordaban a su madre una gran cantidad de personas que siempre la tienen presente… Teodora siempre les enseño a sus hijos tener un espíritu valiente, de siempre terminar todo lo que empezaban, de ser responsables y asumir las consecuencias de sus actos.

Sus dos hermanos siempre fueron un recuerdo vivo en la mente de Carmen, ellos era Eduardo  y Juan,  siempre estuvo acoplada con ellos.

Después de la muerte de su madre, Carmen entra en periodo de mucha desolación, se sentía desvalida, con un vacío en su corazón imposible de ser ocupado.

Su padre se casó de nuevo con la llegada  a su vida de esta  mujer que fue su madrastra, ella dijo una oportunidad que se resistía a creer en cuentos de hadas, esta mujer llego para confirmar que si existen las madrastras como en los cuentos de hadas.

De ella conocí que la fantasía siempre es poca al compararla con la realidad “dice ella que ¡esto fue antes de haber leído a Dostoievski!”. En fin nunca se llevó bien  con su madrastra, mejor dicho fue al contrario. Había un  ambiente de antipatía que reinaba en ese hogar aunque nunca se formó en realidad.

Carmen Laforet, toma la decisión de irse a vivir a Barcelona en lo que termino la Guerra Civil, para acompañar  a Ricardo Dick Lezcano escritor de origen canario, quien era  su primer amor.

Llego a la Ciudad de Condal estuvo en una vivienda que se encontraba en la calle de Aribau, número 36, en compañía de unos tíos. Esta residencia era un poco tenebrosa en la zona del Ensanche, el ambiente le ayudo a  diseñar la decoración en la novela “Nada”. Este sitio le resulto más miserable que el vivido en compañía de su madrastra.

Su primer amor se espumo de su vida, luego de decirles a dios a sus familiares, se fue rumbo a Madrid  a buscar resguardo de una amiga, aquí inicio estudios de Filosofía y Letras y en paralelo estudio Derecho.

En su estadia por tres años en Madrid decide regresar en el año 1939 a Barcelona, esto lo hizo en el mes de septiembre, cuando terminó la Guerra Civil para ese momento ella tenía dieciocho años, fue a vivir con sus abuelos, ellos se encontraban  cerca de la  casa donde ella había nacido y la ubicación que ella le dio a su obra.

Después de ir a las Universidades de Madrid y Barcelona no culmina ninguna de las carreras que estaba estudiando.

Ella cuenta que ha leído mucho. Siempre estuvo interesada en vivir en cualquier circunstancia. Todos los eventos que paso  le  sirvieron  para reforzar su  personalidad  y ser sensible a la felicidad, y difundirla a un círculo muy cercano.

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Esta es la historia de una muchacha de veintidós años. De aquí para allá  solo abra información respectiva con las obras escritos en diminutas anotaciones al inicio de sus  obras.

Con estas notas y algunos fragmentos de las obras. Notaran que fueron realizadas  con su esencia y la reflejan ese mundo, donde es ella, en ninguna de ellas, aunque, ella quiso retratarse.

Segmentos de sus experiencias fueron anotadas en un cuaderno, momentos extraviados, de clase en clase, cuando se trasladaba en el autobús en la Ciudad Universitaria o, cuando se encontraba en casa de su tía Carmen, en la calle del General Pardiñas número ciento siete.

Con una placa que fue instalada por el Ayuntamiento de Madrid en las paredes del exterior de la casa, que hacia semi esquina al terminar de la calle de María de Molina, los lugareños la recuerdan como la gran escritora que vivía en esa calle. Quien escribió “Nada”.

Nunca acepto que sus relatos fueran autobiográficos, probablemente para no incomodar a su familia de Barcelona con los que estuvo viviendo un tiempo.

Pero no se puede negar que aquella vivienda y la universidad tienen una imagen en su novela, los días tristes de la postguerra, y el egoísmo de algunas personas  que molestaban frecuentemente su mente.

En la novela la protagonista era la escritora, cambiándole el nombre a Andrea, para aparentar.  Parece que hay dos motivos  para que Carmen Laforet le colocara Nada.

La primera está ubicada en la universidad, ya que cuando en las afuera de las aulas  la conseguían anotando y la sorprendían, le preguntaban qué estaba haciendo ella solo contestaba “nada”. La segunda era de un poema que le atraía  de Juan Ramón Jiménez, con ese nombre.

Luego de unos años se regresa para Madrid de nuevo, aquí ella conoce a Manuel Cerezales critico de literatura y periodista, él fue quien la incentivo a que siguiera con sus anotaciones literarias.

Dos años después en 1944, que su vida da un cambio total, muestra su novela al Premio Nadal que apenas se estaba iniciando, que era otorgado por Ediciones Destino. Novela que no es una biografía, pero está motivada de sus vivencias, de todos  estos años. Para ese momento ella contaba con veintidós años.

También habían otros escritores que se postularon para este premio, como lo era Cesar González Ruano un periodista y escritor de una trayectoria destacada. Pero los jueces prefirieron seleccionar a una joven escritora que no tuviera reconocimiento.

Su premiación fue vista en todos lados, estuvo en la prensa a nivel nacional, y fue adorada como el gran descubrimiento en la literatura. Así mismo ocurrió, ya que “Nada” se reimprimió unas tres veces en el mismo año de su edición. Considerada la novela con más ventas y la más sobresaliente del momento en España.

También le otorgaron el Premio Fastenrath, de la Real Academia de la Lengua Española en 1948, y la gran cantidad de aplausos y admiraciones que también contenían artículos con las firmas de Juan Ramón Jiménez (de su poema salió el nombre y las primeras líneas de la novela), Azorín, Ramón Sender.

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Y varios críticos como es el caso de Melchor Fernández Almagro, Pedro Laín Entralgo o José María de Cossio, ellos dan a ver lo fabuloso que fue la publicación de esta novel a nivel nacional como lo fue también fuera del país, fue una gran revolución literaria que se realizó en la posguerra de España.

En la actualidad  “Nada”  es todo un clásico, siempre se está reeditando de una manera consecutiva, en los departamentos de español es analizada, esto es a nivel mundial, con traducciones a muchos países asegurándole a Carmen Laforet un lugar honorifico en la narrativa española.

Sin Poder Asimilar El Triunfo

Dos de los escritores que le dieron la bienvenida a “Nada” fueron los ya nombrados Azorín y Juan Ramón, ellos pensaban que era una novela renovadora. Los lectores aceptaron de manera positiva, exigiendo a la editorial  que realizara más ediciones de la obra, esto se repetiría durante décadas.

Hay que decir, que Nada de Carmen Laforet compitió en las ventas con “La Familia Pascual Duarte”, con esto se ha dicho todo. Estas dos obras son Bestsellers, en aquel momento no se utilizaba este término anglosajón.

Mágicamente, la escritora Carmen Laforet no  conoció y no consiguió soportar el gran éxito de literatura: no entendía, ella se negaba a que le realizaran entrevistas por vía del periodismo, que le exigían declarar asiduamente.

La amistad que sostuvo con Manuel Cerezales fue el comienzo a un noviazgo, el cual termino en un matrimonio en el año 1946, en otras palabras, al año siguiente de haber ganado el Premio del Nadal. Él era mucho mayor que ella.

 

Estuvieron un gran tiempo en Tánger, ya que él inicio labor en el diario España. Fue una temporada productiva para Carmen, se relacionó con escritores de la talla como Paul Bowles y Truman Capote  que estaban residenciados allí también, reuniéndose todos estos intelectuales de mucha consistencia.

Tánger, después de la Segunda Guerra Mundial, se había integrado un buen número de artistas, similar a una sucursal de Paris de la etapa de entreguerras.

Renovadora de las Letras Españolas

En su matrimonio con  Manuel Cerezales, nacieron cinco hijos, de los cuales dos también son escritores, Agustín y Cristina.

Ya glorificada como un de las escritoras más resaltantes de esa época en España, los siguientes años fueron muy agudos.

Para  el año 1948 la Real Academia Española le hizo un reconocimiento con el Premio Fastenrath por el logro de su primera obra, ella continuaba escribiendo sin parar, realizaba cuentos y artículos para periódicos. Durante varias décadas como la del cincuenta  y la del sesenta Carmen Laforet  disfruto del éxito.

La  creación literaria tenía tres señales, las publicaciones de las obras que venían después de “Nada”. En el año 1952 fue publicada “La Isla y los Demonios”, donde tomo en cuenta la época de su niñez y también de su adolescencia cuando se encontraba en Canarias.

Pasaron tres años cuando escribió La Mujer Nueva aquí Carmen Laforet, definía quizás con este título su vida en ese momento. Aunque en verdad fue la narración de su  “reconversión” de estar varios años en  agnosticismo al catolicismo.

Con esta obra le dieron el Premio Menorca de Novela y  pasado un año le dieron a la autora el Premio Nacional de Literatura el cual se lo otorgo el Ministerio de la Cultura, sin embargo, sostuvo varios percances por  la censura eclesiástica.

En el año 1963 su  progresiva  reputación logro que la Editorial Planeta le llamara la atención su novela y que luego la publicara “La Insolación”,  esta era la primera de una trilogía la cual llevaba el titulo de los Tres Pasos fuera del Tiempo.

Años de un retiro que era voluntario

Varios años estuvo publicando narraciones cortas, artículos y un libro de viajes en el año 1967 “Paralelo 35”. Sin embargo la estrella que la había alumbrado hasta ese momento, empezó a opacarse. Los años sesenta estuvieron  sellada por sus continuas depresiones, también se unió la separación de su esposo y el continuo rechazo de la vida pública.

Jamás abandono la escritura, aunque ya sus novelas las dejaba inconclusas, en ocasiones ya no se acordaba más de ellas, la perseguía su ambición de la perfección.

Pasado el tiempo ya era muy admirada por sus lectores, tenía problemas económicos, la codicia y las peleas de ambiente literario, así como un circulo político social en el cual ella siempre estuvo incomoda, la obligaron a que se retirara por sí misma.

Justamente por su aislamiento ella tenía mucho que argumentar mientras conseguía su parte privada ella lo cuenta en “Puedo Contar Contigo”.

Esta era un cruce de cartas que se enviaban ella y un gran amigo, Ramón J. Sender, eran amigos desde 1965, en el cual se conocieron en un viaje que realizo a Estados Unidos, por una invitación del Departamento de Estado.

Su hija se encargó de realizar una recopilación y también de editar sus obras, Cristina Cerezales en el año 2003. Mientras pasaba el tiempo, Carmen Laforet fue perdiendo la memoria, cada vez se debilitaba más, su salud se iba apagando lentamente. Hasta que el Alzheimer la derroto, y murió el 28 de febrero de 2004.

Aun cuando,   Carmen Laforet  repicó como candidata al Premio Príncipe de Asturias de las Letras dos años antes de morir, tuvo un gran agradecimiento de parte del público, que fue continuo en las últimas décadas, ya que nunca olvidaron a la autora y se mantuvo vigente, esto se hacía saber con las incesantes reimpresiones que se realizaban de su novela “Nada”.

Últimamente, las Ediciones Destino dispusieron  salvar su trabajo completo  con un método de ediciones de dos obras al año y las progresivas traducciones al idioma ingles de todos sus libros. Con mucho énfasis de este proyecto la publicación del libro “Al Volver la Esquina, que es una obra reciente.

Esta novela fue realizada en la década de los sesenta al estilo de diario,  que involucra a un pintor de madura edad bohemio, esta corresponde al segundo fascículo de la trilogía que comenzó con “La Insolación”.

Nada de Carmen Laforet

Carmen Laforet su nombre siempre quedara entrelazado en la memoria con su gran obra “Nada”. Como un relato de sus vivencias, esta obra cuenta la vida de Andrea una joven, que se residencia en Barcelona a finales del año 1939.

Llega a esta ciudad con muchos sueños y con todo el ímpetu de realizarlos  y empezar a estudiar en la Universidad. Aunque, ella no contaba que el mundo no era lo que ella creía, estaba lleno de violencia, la cual estaba representando por su abuela y tíos, que le dan residencia en su casa.

La escritora estaba consciente de que su obra transmitió, con un sentido de literatura en la que ofrecía en sus prosas una literatura como un suspiro agradable, con la paulatina angustia de la mínima burguesía de posguerra.

En la novela, los adultos estaban desorientados no tenían rumbo, todos inseguros y con cicatrices mal curadas. Delante de ellos se encontraban Andrea y su mejor amiga Ena que le dan un visto de la generación con nuevos pensamiento de armar un mundo distinto sus sueños son truncados.

“¡Cuántos días sin importancia! Los días sin importancia que habían transcurrido desde mi llegada me pesaban encima” relata Andrea. Con un acento de desespero realista, “Nada” es una obra de estilo urbano con mucho modernismo, punto clave de las realidades de literatura después de la guerra.

Muchos críticos han llegado a  comparar la obra “Nada” con la novela Cumbres Borrascosas de la Escritora Emily Brontë.

El editor de la escritora Carmen, Otero Barral, acotaba, cuando murió Laforet, que su “talento inconmensurable”  no titubeaba al hacer una comparación con Virginia Wolf, ya que eran mujeres de pensar moderno.

De todos modos, “Nada” entra junto a La Familia de Pascual Duarte, Don Quijote de la Macha y Cien años de Soledad, como una de las obras de la lengua española que más traducciones tiene.

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