Etgar Keret: Biografía, Cuentos y Entrevista

El 20 de agosto de 1967, nace Etgar Keret  en la ciudad de  Ramat Gan en Israel, es un reconocido escritor de novelas cortas, también guionista de la televisión y director de cine de origen  israelí y ha sido apreciado  como la mejor  muestra de la narrativa moderna en su idioma hebreo, seguidamente pasamos contarte la  vida de Etgar Keret.

Biografía de Etgar keret

Etgar Keret viene a  ser  el tercer hijo de unos padres judíos  que sobrevivieron al holocausto. Keret es profesor en la Universidad de Tel Aviv y en la Universidad Ben-Gurión de Néguev en Beerseba.

Comenzó  con una colección de cuentos cortos que no tuvo mucho éxito al incio de su carrera literaria al publicar Tzinorot (Tuberías),  sin embargo, gana el primer premio en el Festival Alternativo de Acre por Entebbe en 1993: El musical.

Crea la segunda recopilación de cuentos cortos, Ga’aguai Le’Kissinger, donde comenzó adquirir  notoriedad. Tiene cinco de sus cuentos han sido traducidos al inglés, También colabora con numerosos artistas gráficos  y adaptados como novelas gráficas bajo el título Jetlag.

Sus cuentos, se han traducido a más de diez idiomas. En tanto, su carrera cinematográfica es muy promisoria. Y sus obras  son consumidas masivamente por un público mayoritariamente adolescente en Israel.

Por  la forma y  empleo de su lenguaje, está considerado como el máximo exponente de la narrativa moderna en hebreo,  sus historias se encuentran basadas en hechos llenos de la cotidianidad, de un  gran  humor negro y surrealismo.

Al mismo tiempo, su carrera en el mundo cinematográfica es muy promisoria. Ha dirigido a Malka Lev Adom, un exitoso largometraje. Ha colaborado en diversos guiones para cine y televisión,  por el que fue galardonado por la Academia de Cine Israelí y también por la de Munich, Alemania. El premio Cámara de Oro a la Mejor Opera Prima en el Festival de Cannes por Meduzot , su mayor logro.

Resumen de algunos de sus Cuentos

Los siete años de abundancia

Etgar Keret ha llevado registro de su vida personal durante siete años,  comenzando desde el nacimiento de su hijo hasta la muerte de su padre.

Y es que con una hermana ultra ortodoxa y  que es madre de once hijos y ocho nietos, un hermano que practica el pacifismo  a favor de la legitimación de la marihuana y unos padres supervivientes del Holocausto, su historia personal parece que logra contener la historia de toda la sociedad hebrea. El resultado son estas crónicas escritas en forma  tragicómicas que van mucho más allá de la historia de su carrera y familia.

Coincide con la de las víctimas de un atentado suicida con  su llegada al hospital para el inminente nacimiento de tu hijo. Lo que ocurre a modo  personal y lo nacional son difíciles de diferenciar. O  cuando sus conversaciones con otros padres de niños de tres años implican inquieres como «¿Se unirá tu hijo al ejército cuando tenga dieciocho años?», y  que la gran angustia de su viejo amigo del colegio es que su prototipo de la torre Eiffel hecha de cerillas sea echar abajo por misiles Scud,

De repente llaman a la puerta

Comienza esta historia con una amenaza para calmar de nosotros esa sed de relatos y poder aguantar el día a día en este mundo alocado, en el que lanzar la moneda a cara o  cruz se  ha enfrentado  continuamente, como en una banda de Möbius, donde hay una sola cara.

En estos 38 nuevos cuentos de este año: De repente llaman a la puerta, comienza el autor escribiendo “Cuéntame un cuento o te mato. Cuéntame un cuento o me muero”. Así arranca la nueva colección de relatos de Etgar Keret. Tiene muchos ejercicios útiles para aprender a entender la soledad, la violencia, la muerte, otra vida y el índice de Bolsa.

Colmado de situaciones absurdas, como el  humor, la tristeza y la compasión, esta recopilación de relatos De repente llama a la puerta de Etgar Keret, fue dispuesto por el New York Times como un «genio», lo han confirmado como uno de los literatos más originales de su generación.

Un hombre sin cabeza

Etgar Keret plasma su peculiar visión en este nuevo volumen de relatos,  la realidad hebrea y del universo, ya que nos muestra, mediante una forma supuestamente llana y a la vez que cotidianas cuestiones profundas. 34  de esos cuentos  componen este libro y retratan un contexto  con su equilibrio en el caos que parece haber encontrado.

El autor  encuentra el material para contar sus historias en los hechos más nimios de la existencia; el resultado es un manuscrito directo, que nos arranca sonrisas ante las  situaciones crudas y trágicas. El libro Un hombre sin cabeza es una ejemplar aún más de las colijas que logran consagrar a Etgar Keret como uno de los ensayistas contemporáneos de relatos con más popularidad del mundo.

Extrañando a Kissinger

Etgar Keret  con su particular estilo literario a través de  relatos de unas cuantas hojas.   El autor logra plasmar situaciones al  límite de la cotidianidad diaria, que cuando es vista a través de su lupa minuciosa, revela no tener nada realmente de cotidiana.

Su escritura refleja la volátil, realidad del Medio Oriente, pero no desde la acostumbrada  gran elocuencia acerca de la ética o moral, sino a través  de breves destellos en eventos y  situaciones de los personajes que se encuentran inmersos en el  desconcierto que los trasciende, encontrando valor y sentido en el absurdo circundante.  Intentando  mantener la cabeza a flote.

Esta entrega tiene 49 novelas, componiendo este volumen  y se hallan algunos que ya se han convertido en referentes keretianos,  el que da nombre a este libro, «Extrañando a Kissinger». Es el resultado  de la inagotable fantasía de Keret, el leyente se va a  topar con unas partículas para aliviar la soledad, con una bella mujer que se  esfuerza en pedirle  a sus novios de turno que se vayan ajustando a lo que ella desea o con un gracioso ángel excesivamente perezoso como para poder  volar.

La hermosa mujer   termina convirtiéndolos en agradables y blandos poufs que disfrutan enormemente cuando se sienta sobre ellos y sonríe. Son éstos sólos unos cuantos compendios retratados por Keret, que arrancarán  carcajadas, horripilar y dejarán indecisos a los leedores que decidan penetrar en su universo.

Pizzería Kamikaze

En esta entrega de relatos de Etgar Keret, sumergirá al lector a verse sacudido por una redacción  fresca llena de  atrevimiento, ironía  y sorprendente, en boca de un desbordamiento de personajes que, en un inquebrantable ir y venir, provocan divertidas, situaciones chocantes y a la vez que trágicas y conmovedoras.

Nos confronta con un conductor de autobús que quería ser Dios, con Haim y su universo de suicidas, que tanto se aproxima al mundo de los vivos…y  con Ana, dueña de una tienda de alimentos situada a las puertas del Infierno. Ellos se mueven entre la realidad más cruda y la ficción más disparatada, Todos estos seres  que acaban mezclándose en una sola situación llena de  imaginaciones.

La chica sobre la nevera y otros relatos

Etgar Keret  nuevamente nos  ofrece un cuento que se suceden al ritmo de la vida del pueblo  israelí, quitar la máscara de  una realidad conmovedora e insoportable  a la vez: una sociedad que vive en el absurdo de los conflictos bélicos de la región.

Moviéndose entre la vida corriente y la fantasía, expresan su disconformidad e incomodidad ante la realidad, de perdedores sin ambiciones, de soñadores que todavía creen poder cambiar el mundo y hablan de la violencia, de la debilidad humana, también de la descendencia de los treintañeros empedernidamente pegados aún a la infancia, y todo ello a través de  un lenguaje corriente, irreflexivo y natural en el que se reconocen las técnicas del copia y pega, del kitsch y del vídeo clip.

Tuberías

El  autor israelí se revela una vez más en este texto como un gran  narrador con una  capacidad de captar las inquietudes de las peripecias generaciones en la sociedad en firme mutación.

Estos textos que contentan Tuberías han llevado una huella surrealista que nos  conmemora a Kafka o a Gombrowicz, se puede evidenciar la mejor tradición centroeuropea con  los vínculos que emparentan a su autor.

Encontramos en ellos una audacia formal concebidos como un sucesión de viñetas literarias que los convierte en creaciones novedosas en las que las situaciones esbozadas funcionando como raros puntos de fuga, lúdicas y liberadoras miradas que confrontan desde una inesperada  el mundo y desde una original perspectiva.

Papá escapó con el circo

etgar keret

Papá nos anuncia que el circo ha llegado a la ciudad. Un día todo hacen un gran  esfuerzo por parecer tan encantados como él, pero a nadie la idea  les hace fundamentalmente felices.

¿Qué va a  tener  de emocionante un montón de animales y acróbatas? Sin embargo  papá está tan entusiasta, que toma la  decisión  escaparse con el circo. Y él aunque nos  escribe cartas y notas desde los sitios más originales, lo extrañamos  demasiado. ¿Qué va a pasar cuando mi papá regrese? ¿Seguirá todo en la familia como antes?

Entrevista a Etgar Keret

“La literatura es un laboratorio emocional”,

en la Revista Folios

etgar keret

Etgar Keret  gran escritor de origen israelí conversa acerca  de la  literatura, sus técnicas creativas y las permanentes cotidianidades que la entretejen; muestra las capas de ese contexto,  la invención y el suceder de la literatura israelí.

Pregunta: ¿cómo fue tu acercamiento, tu iniciación con la literatura?

Etgar Keret:  “Comencé a escribir cuando estaba en el servicio militar –normalmente tienes que servir por cuatro años, a la edad de dieciocho–, y tuve una temporada difícil cuando estuve en el servicio militar, porque prácticamente cada vez que hablaba me metía en problemas, así que escribir fue para mí una forma de expresarme sin meterme en problemas”.

Creo que en el ejército cualquier cosa que implique individualidad es un problema, es decir, si luces diferente, si eres gordo, si eres bajo de estatura, si eres pelirrojo, y alguien viene y te dice que vayas a lavar el baño, no va a decirte “¡Hey, tú, el tipo cualquiera, ve a limpiar el baño!”, sino “¡Hey tú, el gordo!” o “¡Hey tú, el bajito!”, así que, lo que intentas es mezclarte, como en el libro de Musil, ser el hombre sin atributos. Así que creo que escribir fue para mí una forma de recordarme lo que verdaderamente vale.

Pregunta: ¿Qué encuentras en la literatura que te permite acercarte a una realidad sensible? Es decir, vives en un lugar con una realidad muy sensible, ¿cómo funciona la literatura para ti en este sentido?

“Creo que lo que veo en la literatura es una especie de laboratorio emocional, porque creo que muchas veces en la vida quieres hacer algo pero no lo haces porque puede ser agresivo, es decir, ves a alguien y quieres bailar con él; o ves a alguien y quieres besarlo, o ves un restaurante y quieres incendiarlo, no lo sé.

De manera que siempre en la vida sabemos que tenemos emociones pero al mismo tiempo debemos considerar el mundo a nuestro alrededor, y cuando escribes, no tienes que ser considerado, sabes que puedes hacer ruido en mitad de la noche o romper lo que quieras porque es ficción, así que no hay consecuencias. Así que entras en un espacio de sinceridad, de integridad, eres capaz de poner las emociones como son, crudas, sobre la mesa.

Es como en mi última colección de historias, hay muchas que hablan sobre maridos que engañan a sus esposas y mi esposa me pregunta “¿Por qué escribes historias así?” y yo le respondo “¿Preferirías que escribiera historias sobre esposos leales y que te engañara?.

Cuando siento ciertas emociones en mi vida, incluso aunque no haga nada al respecto, por ejemplo, a veces puedo ver a un tipo caminando por la calle con un bastón y siento ganas de patearle el bastón ¿sabes?, no lo hago, pero siento ganas de hacerlo, creo que hay algo liberador cuando no sólo lo suprimes sino que puedes aceptarlo, y aceptarlo no significa que lo hagas o aconsejes hacerlo, sino que es una buena salida para las emociones, y en lugar de incendiar algo puedes concentrar todas tus emociones en la ficción”.

etgar keret

Pregunta : Al respecto, tus historias son muchas veces como un disparo en la cabeza, no puedes digerirlas al momento, las lees y te quedas con un escalofrío, tienes que esperar para digerirlo. ¿Cuál es tu materia prima para la escritura?, ¿de dónde viene el material para ese laboratorio emocional del que hablas?

“Creo que en su mayoría viene de experiencias cotidianas, cosas que pueden ser verdaderamente mundanas y simples, pero hay algo que puedes extraer, como alguien que tartamudea o que te mira de cierta manera, algo que pasa y que tiene consecuencias mínimas, y es el combustible, hueles el combustible, y cuando escribes enciendes el encendedor y lo dejas explotar.

Por ejemplo, tengo un cuento llamado “Trabajo en equipo”, en el que un niño, cuyos padres son divorciados, le dice a su padre que su abuela lo encierra en su habitación –no sé si has leído este cuento–, en la historia hay una parte en la que hay una niña mayor que su hijo y el padre está con él en el patio de juegos y la golpea, y la madre le dice “¡Estás mal!”… y cuando lo leí en Estados Unidos, me decían “¿Cómo puedes crear personajes tan extremos? Como un padre que golpearía a una niña”, y yo les respondí “No lo invento, soy yo. Cada vez que voy al parque con mi hijo y otro chico mayor lo golpea, voy con el otro chico y le digo “Jueguen tranquilos, la violencia no es buena”, pero lo que quiero hacer es patearle la cabeza y decirle “¡Escúchame, maldito! ¿Qué se siente cuando alguien que es más fuerte que tú te golpea? ¡Si vuelves a tocar a mi hijo, te mato!”, eso es lo que quiero hacer, y no siento vergüenza por sentir eso.

Ahora más que antes, porque, cuando escribía cuentos al principio, como esta historia del mago y las cosas que saca de su sombrero, algo que puede ser escalofriante pero que a la gente le gusta, así que entonces hablaba de sacar mi lado oscuro y la gente decía “¡Vaya, eres muy divertido!”, pero, en la forma en que lo entendí, si la gente puede entenderlo y está, de hecho, interesada en ello, entonces no les es tan extraño. Así que tuve que legitimarme a mí mismo, la forma en que me veo a mí mismo.

Pregunta: Hablando de eso, tanto dentro de la literatura como dentro de la cultura hebrea, encontramos un modelo patriarcal, no obstante, tus personajes son muy contemporáneos, muy desligados tanto de la familia como del patriarcado, se despojan de eso, ¿esto refleja el estado actual de la sociedad o de la juventud hebrea?

“No creo que sea una cuestión de esta generación, creo que con cada generación hay conformistas y rebeldes pero matan a muchos de ellos. En mi generación, a mí no me han matado todavía ¿de acuerdo? Pero, lo que siento es un fuerte resentimiento contra todo aquello que es automático y verdaderamente creo que si le hablas a las personas, escuchan. Lo siento todo el tiempo con mi hijo, todo el tiempo estoy retándolo… Voy a contarte una anécdota.

Hace varios años fui a Nueva York, tengo un muy buen amigo ahí, que es rico, quiero decir, tiene más dinero que yo [risas], y me dijo “Ven a mi casa, fumaremos marihuana y te llevaré a un muy buen restaurante” y le dije “Está bien”; así que fumamos marihuana y me llevó a un excelente restaurante italiano y cuando llegamos –era uno de estos restaurantes en los que el mesero es norteamericano pero pretende ser italiano–, miré el menú, pero estaba tan pacheco que no podía leerlo, así que le dije al mesero “Oye, quiero pedirte algo ¿puedes traerme macarrones con queso?” [risas], y él me contestó “Disculpe, señor, no tenemos macarrones con queso en la carta”, así que le respondí “¿Puedo reformular mi pregunta?”, me dijo “Por supuesto, lo que desee”, entonces le dije “¿Crees que el chef tiene macarrones en la cocina?” y me dijo “Claro, tenemos platillos que llevan macarrones”, así que le pregunté “¿Crees que le importaría preparar macarrones y, en lugar de hacer lo que hace normalmente con el platillo, sólo ponerles queso encima?”; y el mesero, ya perdiendo la paciencia, me respondió “Señor, ya le dije que sólo puede ordenar lo que está en la carta”, entonces le pedí “Un último intento y me voy”, y él contestó “De acuerdo”, así que le dije “¿Cuántas veces en tu vida supiste que había algo que podías hacer y que haría feliz a una persona, pero te negaste a hacerlo sólo porque podías negarte?”, él me miró y me dijo “Señor, unos macarrones con queso a la orden” [risas]. Así que me trajo los macarrones con queso y él estaba feliz y yo estaba feliz, y te preguntas “¿Por qué se negó al principio?”, ¿sabes?

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